domingo 31 de mayo de 2009
musa
no he dormido en otra cama, simplemente no he dormido.
¿cuándo me convertí en un espectro?, preguntaba frente al espejo, esperando que la imagen me responda pero no lo ha hecho, me observa y copia mis movimientos; cierro un ojo y el otro lo hace, levanto la mano izquierda y él hace lo mismo.
recuerdo haber dormido alguna vez, "hace catorce meses", me digo, pero en realidad no sé si es cierto, mi memoria es frágil y se desvanece constantemente.
recuerdo haber despertado. pero antes de aquel despertar recuerdo haberle besado y que le he abrazado. en ese instante que no hubiese querido que se termine, sus brazos alrededor mio y mis brazos alrededor de su cuerpo, su aliento en mi cara como una mañana fresca. recuerdo haber vuelto a abrazarla.
pero desperté; abrí los ojos y estaba echado en el suelo, hacía frío, la ventana abierta, el sol como una cosa redonda, amarilla y naranja, en el cielo, sin que irradie calor.
no he vuelto a dormir y estoy tan cansado, sin ti no hay razones para continuar, por eso eres mi musa.
martes 26 de mayo de 2009
nada
¿si te hago una pregunta, responderás?
¿si quisiera que estés a mi lado, lo harás?
hace unos días compré una paloma de vidrio, pensaba regalartela, pero es imposible que lo haga. me he encariñado mucho con el ave; ahora mismo está sobre mi mesa, la luz que la atrevieza hace que forme sombras caprichosas.
¿te puedo extrañar?
aveces quisiera escribir cosas bonitas para que ya no me tengas miedo.
estoy harto de sentirme mal siempre.
lunes 25 de mayo de 2009
viernes 22 de mayo de 2009
Equivocación
Adoro el frio, pero tampoco tanto como para congelarme. Me gustan los días con neblina o con lluvia.
Erróneamente, piensan que soy depresivo, pero no, no lo soy.
domingo 17 de mayo de 2009
monstruos bellos como sonrisas
En esta ocasión había escogido el día de la madre para hacerlo, específicamente nos había dejado un día antes. Despertamos temprano en la mañana, fuimos a su habitación para saludarla y en su lugar encontramos una nota:
Hijos míos, esposo,
Lo quiero, y lo último que deseo es que sufran por culpa mía.
No se preocupen por mí, estaré bien; solo piensen que se trata de una viaje largo y que pensaré en ustedes a cada momento, porque son lo más importante para mi.
Pero quiero que entiendan que esto es algo que debo hacer, de otra manera me volveré loca.
Los adora.
Mamá
Sus cartas anteriores habían sido similares. Decía que no quería hacerlo y que nos adoraba, pero de todas formas se había ido. Nunca hemos sabido dónde o con quién o dónde estaba o qué hacía.
En ocasiones anteriores, cuando había regresado, mi padre y nosotros la habíamos perdonado luego de varios días de discusiones. Mi padre al menos, la quiere demasiado.
La primera vez que nos dejó yo aun no había nacido. Me contaron que cuando mi madre se embarazó de mi no supo qué hacer, no le dijo a mi padre y huyó de casa. Al cabo de dos semanas regresó, pidió perdón a mi padre, a sus padres y a los padres de mi padre, estos últimos estuvieron molestísimos y no quisieron saber nada de ella, pero a mi padre no le importó y le perdonó. Yo nací y unos meses después se casaron.
Mi madre escribía versos hermosos que yo leí apenas de grande. Tenía un cuaderno rojo donde apuntaba todo lo que pensaba; la mayoría de ellos fueron destruidos por ella misma, tampoco sabemos por qué lo hizo. Solo se conservaron algunos apuntes sueltos que ahora guardo con mucha reserva.
Mi madre, cuando hablaba de ella misma decía había sido poeta, así, en pasado, tampoco daba explicaciones al respecto.
Nosotros, que no entendíamos nada de poesía nos interesaba poco saber sobre aquello, y quizá por eso mi madre se sentía tan sola. Mi padre hacía lo impensable para alegrarla, pero éramos conscientes que cada día mi madre perdía el control de sí misma. La veíamos sentada mirando por la ventana ensimismada y ante el menor ruido gritar exaltada por interrumpirla.
A veces nos provocaba miedo y otras, lástima. Nunca sabíamos que hacer o cómo comportarnos. Generalmente preferíamos evadirla; pero no el día de la madre o en su cumpleaños. Visiblemente hacía un esfuerzo por ser atenta y ejemplar.
Sobre tu piel,
huesos que adorar.
Bajo tu cama,
monstruos bellos como sonrisas
Recuerdo demasiado ese verso.
Mi madre regresó cuatro días antes de Navidad. Sonó el timbre, eran las dos de la madrugada, nuestro perro ladró pero en seguida comenzó aullar. Cuando escuché por segunda vez el timbre me levanté, bajé las escaleras y cuando llegué a la sala, mi padre y mi madre se abrazaban; mi madre sollozaba y mi padre le hablaba bajito, no sé qué le dijo pero cuando dio la vuela me pidió que prepare una taza de leche caliente. Lo hice y regresé a mi casa.
Los días continuaron como siempre habían sido: mi madre mirando por la ventana, ensimismada, nosotros obviando que era capaz de expresar con palabras sus sentimientos, pero ya no escribía más, y mi padre, amándola incondicionalmente.
martes 12 de mayo de 2009
Mueca
No, no lo hice. Mi sonrisa es una mueca que parte mi cara en dos mitades, una más horrible que la otra.
Mi sonrisa es un gesto aprendido para fingir que socializo. Es necesario, primero, estirar los labios, entreabrirlos, mostrar un poco los dientes y sostener la mueca por unos segundos. Si el gesto va acompañado con alzar la mano mostrando la palma, tendrá una mejor aspecto.
Importante, también es, que lo anterior vaya acompañado con una mirada fija, directa a quien se ofrece la sonrisa.
Si, las sonrisas no deben ir solas. No. Éstas deben estar dirigidas a una persona, un objeto o un animal que lo reciba, y, si este responde con un gesto similar, se habrá logrado parte del objetivo.
Y ahora, os recomiendo practicarlo periódicamente, unas diez o doce veces cada mañana y una media docena antes de dormir. La perfección se logra con la práctica diaria.
En poco os verán como yo, sin haber aprendido a sonreír, lo hago frecuentemente y nadie ha descubierto que no he aprendido.
El aprendizaje real y maravilloso de quienes tiene la virtud de haber aprendido por medios comunes es admirable, por ello es que os ofrezco una alternativa, pero al mismo tiempo me gustaría compartirles una experiencia:
Caminaba de un país a otro, fraternizando, ironizando, bebiendo y haciendo negocios. Una tarde (más noche que tarde), ingresé a un bar donde los pobladores desalmados la habitan y pedí una cerveza.
- ¡Eh! – grité – cantinero, una cerveza helada – y decía aquella frase alzando la mano, abriendo la boca y mostrando los dientes.
- ... y usted, huevón, de qué se ríe tanto... – expresó malhumorado.
No regresé a aquel país y solo sé que de ese Bar, solo queda el cantinero y algunas ratas.
.
____________________________________________________________________________________
¡Obtén la mejor experiencia en la web!
Descarga gratis el nuevo Internet Explorer 8.
http://downloads.yahoo.com/ieak8/?l=e1
viernes 8 de mayo de 2009
miércoles 6 de mayo de 2009
Inexorable
Les contaré mi semana, les contaré mentiras descaradas como las que suelo contarles.
He estado muy bien, arrojándome a los brazos de un nuevo y perpetuo amor. Presentimiento de amor, para ser más preciso.
Mientras tanto continúo convirtiéndome en un monstruo. Cada mañana, cuando me levanto de mi refugio, un retazo de mi alma se pierde entre las sábanas y es preciso llenar ese vacío con poemas. Y, cada noche, antes de dormir, un pedazo de mi corazón se entierra en el barro de mi sangre.
Pero nada de eso importa ahora: asuntos que suceden siempre, inexorablemente, se diría.
En realidad tenía pensado escribir algo un poco chistoso para hacerles reír, pero ya ven, poco se me ha ocurrido decir.
He peleado con muchas personas varias veces estos últimos días, he padecido pesadillas que ya dejaron de asustarme y, en su lugar, me provocan una extraña sensación de familiaridad, como si realmente perteneciese a una pesadilla, como si yo mismo me hubiese escapado de alguna o como si hubiese aterrizado por casualidad en un lugar al que no pertenezco y al que me acostumbro paulatinamente, le comienzo a tomar cariño.
Curiosamente, mientras escribo, me estoy riendo. También me quema el cuerpo y la visión se me ennegrece, como si me quedase dormido o, peor aún, como si estuviese despertando.
.




