lunes, 26 de enero de 2009

Historia 1

G. está enamorado de J.


R. está enamorado de S.


J. es un poco vampira. Duerme de día, vagabundea durante las noches. G. la quiere.


S., por su parte, es un poco diva. A R. le cuesta demasiado comprenderle sus caprichos, pero le ama demasiado como para decirle que la quiere. S. tiene la piel canela y la mirada dulce, su persona es bella y su trato cortes.


Como suele ocurrir en estos casos, los cuatro se conocieron por azahar. Quizá doblando una esquina, pero qué importa.


Su primer almuerzo fue silencioso.


Pidieron al mozo una porción de papas que repartieron equitativamente, además de una jarra de vino que bebieron con entusiasmo, pero que, sin embargo, no fue suficiente para soltarles las lenguas.


Ha sido uno de sus mejores almuerzos. Habrá mejores.


Debo contarlo, el orden es la obsesión de G., cada libro, lápiz o papel debe estar en su lugar determinado, cada almohada, cada objeto de la casa debe estar dispuesto donde le corresponde.


R. es más bien del tipo romántico. Le escribiría poemas de amor a S., le dedicaría canciones melosas, le cantaría, la abrazaría con entusiasmo, le llevaría a un restaurant fino, le invitaría a bailar una balada antigua y le rodearía con mucho cuidado por el talle. Y dejaría que S. coloque su mano sobre su hombro mientras él la siente cerca el perfume en su cabello.


J. tiene la piel pálida, los dedos de las manos largos y delgados como las ramas de los árboles, detesta el verano y los lugares con demasiadas personas. De su cuello cuelga una cruz que nunca se quita. Y disfruta del complejo arte de la manipulación.


El destino de G. es J.. El de R. es S.


Pero las elecciones son arbitrarias. Se tratan de destinos construidos como una torre de papel. Es un destino temporal y vacuo, como todos los destinos y las elecciones.


Debajo de los ojos de G. se amontonan los sueños y crecen, devastadas, inmensas ojeras negras. Ama a J.


R. ama a S.

martes, 20 de enero de 2009

Esbozo

Yo no sirvo para esas cosas de andar en grupo, contar chistes, hacer amigos, dormir, divertirse.


Mi idea de diversión comienza con una computadora y termina en el cine, viendo una película.


Además tengo la cara como un cartón seco, el cuerpo como una ameba y la sonrisa tan retorcida que hasta a mi mismo me provoca miedo sonreír.


Sin embargo, descubrir estos detalles son, lo que podría llamarse, ventajas de la vida.


Así, fui diseñado para ser diferente; no me venga alguien a decirme que “todos somos diferentes a nuestra manera y bla, bla, bla”.


No.


Quizá por eso suelo enamorarme de las personas que no me corresponden, las que no son para mí. Quizá aquello sea lo mejor que puede sucederme porque el amor se vive intensamente cuando no es real, cuando aquel amor que se desea es, simplemente, imposible. Cuando saber que amar a alguien que nunca te pertenecerá, es lo más sublime que te ocurrirá jamás.


Yo no sirvo para estas cosas que querer simplemente porque así los dicen los códigos de la vida. No. Yo no sirvo para eso de olvidar y comenzar de nuevo. No.


Yo pertenezco a una raza de ángeles que aprendió que la vida hay que beberla en el vaso más grande y que mirar el caer de las hojas de los árboles o escuchar el ulular del viento revela más verdades que cualquier libro.


Mi idea de diversión comienza con las tormentas eléctricas, con los hechizos y pociones, y termina con una celda para criminales.


Entonces mi cuerpo es etéreo como la de los ángeles y mi rostro es imposible de dibujar; entonces mis manos son dos ríos de lluvia y mis lágrimas un desierto en invierno. Entonces yo no sirvo para esas cosas que se dicen: caminar, respirar, morir.

jueves, 15 de enero de 2009

Nota

“Te odio”, le hubiese dicho,” te odio... , eres, eres...”, y luego se habría callado sin poder culminar sus palabras, tragándose el odio, habría quedado en silencio, quizá con el rostro enrojecido, quizá hurgando dentro de su cabeza alguna mala palabra que decir. Al final no diría nada.

Lo cierto es que la quería, absurdamente la quería, inimaginablemente la quería, estúpidamente, egoístamente, malévolamente la quería y sentía que no solo la quería, sino que la necesitaba junto a él, que se había convertido en su otra mitad. La amaba, desproporcionadamente la amaba

Pero su espíritu es destructivo, increíblemente mal formado para no saber amar a alguien.

S. prometió que el día que cambie volverían a estar juntos, “te quiero G., pero con esa actitud vas a terminar arrastrándome a dónde no quiero estar...”

Entonces él le creyó e intento por todos los medio cambiar. Comenzó por su nombre, dejó de ser G. para convertirse en X. Luego siguió con su ropa, vistió con los colores de un arco iris al que primero tuvo que destripar para quitarle los colores, luego cambió sus pensamientos, dejó de hablar de nubes y pájaros, de flores y romances, dejó de pasear los ojos por los senderos de los caminos, dejó atrás su impulso por la poesía.

Si. La amaba.

Embrutecidamente la amaba. Más le hubiese dicho “te odio, te odio...”, pero él la amaba y por ella cambió; cambió más allá de lo pedido.

sábado, 10 de enero de 2009

Gordo

Siempre quise ser gordo.

No sé exactamente por qué pero es verdad que quiero serlo. Quizá una excusa es que soy flaco, demasiado delgado para que las chicas nunca se fijen en mí.

Si no, mírenme ahora mismo, es sábado, son las 9:45 p.m., y no tengo a donde ir ni con quien estar, estoy metido en mi cuarto, jugando en la computadora (más bien mirando tonterías en internet) y aburriéndome inmensamente. Con decirles que el día de hoy solo he salido de casa dos veces, una para comprar el desayuno y otra para almorzar, en la cena me comí los bizcochos que me habían sobrado en la mañana. ¡Esto no es vida!

Si fuera gordo las cosas serían diferentes. Ahora, no piensen que sería un gordo grasiento que apenas puede caminar unos metros, para luego terminar agitado, dolorido y sudado, abanicándose desesperadamente el aire.

No.

Yo quiero ser un gordo diferente. Quiero ser todas esas cosas buenas que se dicen de los gordos, quiero ser un gordo rebosante de alegría y energía, un gordo que termina de comer todos los platos que le ponen frente, un gordo que sabe tomar vino y cuenta chistes muy divertidos, un gordo showman, entretenidísimo para el público que lo acoge, un gordo inventivo e ingenioso que nunca se queda sin nada que decir, que nunca se duerme en las conferencias, un gordo coqueto y bailarín, todo eso y mucho más.

Flaco soy feo, tengo los ojos hundidos y ojerosos, la ropa que utilizo flota con el viento y me confunden con un fantasma, mis manos son cadavéricas y mis dedos largos y huesudos, no puedo utilizar short porque mis piernas delgaditas (y velludas) provocan risa. El verano para mí es fatal, estoy obligado a utilizar ropa ligera que me revela como un ser esperpéntico y cuasi cómico. Las chicas me ven, les sonrío o saludo con la mano y ellas se alejan huyendo.

¡Estoy harto de eso!

Quiero ser un gordo bello y adorado.

miércoles, 7 de enero de 2009

Bienvenida y otras explicaciones

No debería hacerlo, pero así soy yo de obsesivo con algunas de mis ideas.

Comencé este blog hace algunos años como un largo e indefinido experimento. La verdad es que no estaba muy seguro de lo que era y lo que quería con un blog, solo lo quería sin saber por qué o para qué.

Así que luego de un tiempo me cansé y decidí cerrarlo. Abrí otro, pero no pude mantener me en él. Le tenía demasiado cariño a mi país. Regresé.

Quizá ustedes no lo ven, pero ahora este espacio es diferente. Lo importante es que yo lo sé.

Para comenzar ya no es un largo e inacabado experimento, es algo diferente en algunas cosas. En fin.

Lo importante que quiero decir, al margen de todo ello, es que todas aquellas personas que lleguen a este lugar son bienvenidos de todo corazón, les agradezco inmensamente los comentarios que se atrevan a dejarme y el tiempo que puedan tomarse para leerme.

Lo más probable es que aquí no encuentren lo que están buscando, tampoco es un blog personal contándoles sobre tal o cual asunto, quizá es un blog catarquico (les dejo de tarea saber qué es)

Lo único que puedo prometerles es que me preocuparé por subir buenos textos, es decir, bien escritos y bla, bla, bla,etc., etc, etc.

Saludos

George