lunes 30 de noviembre de 2009

Página.04

quién diría.
 
el fin de semana no fue el esperado.
 
tengo los sentidos confusos al extremo.
la conciencia como un hoyo rojo, sangrante y sucio.
 
materia gris, materia amarilla.
invocaciones a los arcángeles
pequeños desastres naturales abarrotandose
en mi mesa de trabajo.
 
(recuerda George, no debes odiar a las personas, no debes odiar a las personas....)

domingo 29 de noviembre de 2009

página.03

no he vuelto a escribir poemas, ni siquiera algunos textos surealistas.

no siento nada.


a los 33 años uno comienza a desear que el tiempo pase más lento, sn embargo el tiempo continúa con su propio ritmo, y a veces es divertido.


anoche ha llovido, me gusta la lluvia.


pero ya es hora de irme.

buenos días con todos

sábado 28 de noviembre de 2009

pagina.02

mala noche, o buena, quizá.


el plan no había sido elaborado pero terminamos en un antro...

todos los hombres muertos nos acediaban, por eso terminamos la noche al rayar el alba.

¿buena o mala noche?
más bien divertida.



aun duele la cabeza y J no me abandona; todos los días se olvida algo, cada mañana se aprende algo nuevo.

como anoche.


cuando aprendí que no quiero olvidar aunque debería, que no quiero pensar, pero se que debo, que no quiero morir aunque sería lo conveniente. y que también se aparecen gritos grabados en la máquina, aprendí que no debo dormir desnudo.


aprendí que todos los días llegan nuevas noches igual de malas, o de buenas.

viernes 27 de noviembre de 2009

página.01

sobre suposiciones

hubiese querido dormir una hora más, pero demasiado calor de arrojó de la cama a la ducha.

siempre los ruidos de la avenida cortando la conversación.

caminé hasta el otro lado de la calle, don Adrían saludó alegre pero distante, dió la vuela y continuó limpiando su auto.

regresé a casa.

primer deseo: dormir una hora más en cualquier lugar dónde no haya ruido.

apenas si la claridad asomado, en su lugar lo faroles crean la atmósfera lúgubre que tanto disfruto.

miércoles 25 de noviembre de 2009

desvarios

veo colores

manchas verdes, naranjas, rojas, negras...


recortes de periódicos amarillentos, juegetes rojos nuevos,
el cabello verde de una mujer negra, y casaca naranja.



abro los ojos
aun es de día (aun no despierto de todo)





no debería abrir los ojos otra vez; lo tendré presente cuando se extinga la noche.

¿aún es de noche?


no, no lo es, levántate y prepárame el desayuno.

no lo haré...

miércoles 18 de noviembre de 2009

deshacer

He intentando por varios medios convencerme (y convencerte) que no he perdido la razón aún.

 

Digo, lo he intentando de muchas formas distintas.

 

Comencé, por ejemplo, obsequiando una barra de chocolate cada mañana, inexplicablemente la barra de chocolate nunca llegaba a su destino: tu mesa de trabajo; ahí estaba yo en la tienda comprándole al sueño, luego caminando por una calle vacía, llevando conmigo una maleta que se me antojaba enorme y pesada, tanto que la hubiese abandonado al borde de la vereda y me hubiese sentado allí mismo o me hubiese recostado a mirar el transcurrir del día. Pero no. sacaba fuerzas de no sé dónde y continuaba caminando pero nunca llegaba hasta tí porque el chocolate me lo había comido sin darme cuenta de en qué momento había ocurrido.

 

Entonces el siguiente paso era arrancarme el corazón y dejarlo guardado en una no los cajones de casa.

 

Hubiese querido, entonces, convencerme que había perdido la razón, pero a cada intento lo único que lograba era enredarme con los sueños que había tejido para mí. Es porque hace algunos años había tejido sueños, muchos de ellos, decenas, docenas, miles quizá, no lo sé, ¿En qué momento se me enredaron?.

 

Encuentro la hebra de uno y comienzo a jalar ¡De dónde surgieron tantas pretensiones!, ¡Dios!, ¡maldito Dios!. Continuo avanzando, en el sueño estoy dibujando el rostro de una mujer gorda que abraza a una niño pequeño, les he pintado con colores fuertes y cuando preguntan respondo "es para que no se malogre", pero no recordaba aquel dibujo. Un hallazgo sin duda, un hallazgo que hubiese preferido mantener olvidado.

 

Habrían tantos otros sueños que debería mantener oculto. No habría sido la primera vez que intento convencerme que no he perdido la razón.

 

En otro escena Julieta y yo nos prometemos amor eterno, abrazados y desnudos nos prometemos que nunca no olvidaremos, que jamás de los jamases nos haremos daño y que mañana mismo iría a su casa a hablar con su padre a decirle "señor, yo la quiero y vengo aquí a pedirle que..." pero las historias de amor han sido escritas para ser devastadas por la ironía y otros entes igual de monstruosos. Nos prometíamos montones de caprichos sucios y tibios. Lo siguiente es un ruma de cartas incendiadas.

 

Entonces al igual que el Gregorio Samsa, soy un insecto. Más que un insecto, soy un monstruo ominoso que con solo levantar una ceja le sirva para exterminar una vida. Convencerme que aún no he perdido la razón, ¡maldito Dios!

 

Sin embargo yo estoy bien, siempre lo he estado y siempre lo estaré. Lo sé, observo el mi reflejo en el fondo de un charco y pregunto "¿estás bien?", y yo (él) responde "si" y sonríe alegremente, da la vuelta y corre, entonces se que ha llegado el momento de levantar los brazos y gritar que no podrán conmigo: "vengan aquí con todo su ejército y sus armas que les estoy esperando, venid aquí seres de carne y hueso, hombres mortales no podrás destruirme, los estoy esperando"

 

Aún no he perdido la razón.

miércoles 11 de noviembre de 2009

aquello impronunciable

tic
toc
tic
toc
tic
toc
tic
toc
.........

odio el tiempo de mierda.


no lo había odiado tanto desde aquella tarde de agosto de 1999

por aquel entonces intentaba inventarme historias cómicas que hicieran sonreir a Julieta, mi novia, pero poco lo lograba; en su lugar mis historias eran frías y de contenido melancólico.

seis meses después nuestra relación había terminado. aún me sentaba en la mesa junto a la ventana que da al edificio inmenso y de color rosado. ninguna historia tenía gracia.

entonces comecé a beber vino, primero un vaso los viernes por la noche luego de regresar dela oficina, luego otro vaso lleno los lunes por la mañana; en seguida, un botella entera cada fin de semana y sin darme cuenta estaba recostado en el fondo de un basurero rodeado de inmundicia.


de vez en cuando abría los ojos y veía el reflejo de las estrellas en los caparazones de las cucarachas, y a las ratas la veía organizar una fiesta multicolor.

tioc, toc, tic, toc, tic, toc...

odio este clima de mierda, siempre hace frío o calor o llueve o se cae el cielo como una neblina que no me deja mirar ni siquiera la hora.

entonces perdía la paciencia, mejor dicho, la encerraba en una lata de cerveza y la arrojaba al fonde del mar; allí por lo menos se sabía muy poco de nuestra historia, por eso adoraba el reloj de madera que me había dibujado don roberto.

me lo había obsequiado en una fiesta tan inmensa que recuerdo haber caminado por decenas de salones y nunca volvía a ver a la misma persona dos veces.


tic, toc
tic, toc
tic, toc
tic, toc....

a veces quisira volver sobre mis pasos,
y a veces quisiera borrar mi existencia
que desaparezca en un murmullo
de la sirenas extraviadas de los navegantes
delirar con el fuego en mis entrañas
ahogarme, despeñarme


entonces aquella aparción a mi lado, sus piernas desnudas sobresaliendo por las sábanas, quizá llorando, mis dedos aprentando su cuello, un orgasmo, el último de todos ellos.

- y, ¿cuál es tu nombre?
- lo he olvidado.
- ah, pero al menos debes saber de dónde vienes

y en seguida di la vuelta y señalé una dirección con la mano abierta.


- no nos amamos, solo estamos aquí de paso, esta cama, estas sábanas no son mias y tampoco tuyas.
- no me importa - hizo una pausa - aún así me gustaría estar aquí siempre.


.
..
...




...
..
.


aburrido.

a veces odio tanto el tiempo de mierda.

martes 3 de noviembre de 2009

laberinto

mi casa como un laberinto
donde pueda extraviar los pasos
las almas desganadas
el corazón en tinieblas

mi casa como un laberitno
para escapar de los años
de los días grises
como cuando éramos uno