martes, 21 de junio de 2011

Monstruo

"¡¡Es una monstruo...!!"

 

Es lo que dicen. Es lo repiten en cada oportunidad.

 

"Te hará daño, te destruirá y luego se irá y no tendrás oportunidad de nada...", repiten con angustia mientras sus cuerpos atajen el mío en mi huida, y sus manos se aferran a mis brazos y por sus bocas escupen palabras y sus rostros de hinchan de rabia, "huye a dónde puedas, a dónde nadie te vea..." Gritan "Es lo mejor que puedes hacer...". Corro a donde no puedan alcanzarme sus palabras ni sus largos brazos, pero se que sus ojos continúan persiguiéndome.

 

"¡Acaso no te das cuenta!, ¡acaso eres un demente!, acaso...", y así continúan durante horas, días; así han estado durante años, inclusive. Tal pareciera que su tiempo es eterno, inacabable, ¡qué saben ellos!.

 

"No me importa", pienso; "¡y qué con ellos!, ¿acaso les debo alguna explicación?, ¿acaso comprenden mis palabras, mis sentimientos?"

 

Yo se que sin ti los días no tendrán sentido y la vida misma se convertirá en un vacío inmenso que no seré capaz de llenar con nada... un vacío tan grande que nunca será posible llenarlo... no importa cuánto griten, se que no debo escucharles.

 

Eres una monstruo, quizá, pero eres ¡MÍ monstruo!

 

Pero ellos no entienden, ahora lo sé con precisión: estoy acabando con el mundo, todas las cosas a mi alrededor se están derrumbando, los edificios se hacen añicos, las personas se evaporan o se desvanecen, las voces que de ellas salen comienzan a apagarse, a extinguirse, los libros, el aire, los árboles en la calle, todo lo que compone el mundo se va apagando. En un momento estamos de pie, riendo, jugando, disfrutando de un dulce o aventándonos al vacío con alegría, luego estamos muertos, ¿muertos?. Una mancha oscura que no puedo reconocer se posesiona de mi cuerpo. "Te va destruir, ¿no te das cuenta...?", dicen y así continúan, incansables. Yo no les escucho.

 

Solamente pidiendo un vaso con agua, te lo habría llevado feliz, lo habría hecho. Este mundo está de cabeza. Quieres deshacer nuestros vínculos, "te estás destruyendo..." insisten. ¡Qué saben ellos!

2 comentarios:

Aura mañanera dijo...

Despues de todo cada uno de nosotros tiene un monstruo a su lado, que se ve temible y peligroso por fuera pero que por dentro tiene un alma bella, y que con un poco de amor su corazon se doblega y se domestica...
saludos George!

Mixha Zizek dijo...

Un estupendo relato, todos tenemos un mosutruo dentro, me gusta que seas peruano,

saludos ;)